¿Mejoran los juegos de mesa la memoria y las funciones ejecutivas? Lo que revela un metaanálisis

Azael J. Herrero

Jugar a un juego de mesa implica mucho más que conocer sus reglas. Durante una partida tenemos que recordar información, mantener la atención, tomar decisiones, planificar estrategias, controlar respuestas impulsivas y adaptarnos a situaciones cambiantes. Pero ¿significa esto que jugar mejora realmente nuestras capacidades cognitivas? ¿Podrían los juegos de mesa utilizarse para estimular la memoria y las funciones ejecutivas a diferentes edades?

Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2026 en la revista científica Applied Psychology: Health and Well-Being intenta responder a estas preguntas. El trabajo, realizado por Estrada-Plana y colaboradores, analiza las investigaciones disponibles sobre intervenciones cognitivas basadas en juegos de mesa a lo largo de la vida. Sus resultados ofrecen motivos para el optimismo, aunque también invitan a ser prudentes: los juegos de mesa pueden favorecer determinadas capacidades cognitivas, pero todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que mejoran las funciones ejecutivas de manera generalizada.

Portada de la revisión sistemática de Estrada-Plana et al. (2026) sobre juegos de mesa y funciones ejecutivas.

¿Qué investigaron los autores?

Los investigadores identificaron inicialmente 5.288 registros bibliográficos en cuatro bases de datos científicas. Tras aplicar los criterios de selección, incluyeron 24 estudios experimentales, con un total de 1.875 participantes, de los cuales 16 aportaron datos suficientes para realizar el metaanálisis. Los participantes tenían edades comprendidas aproximadamente entre los 4 y los 89 años, aunque la mayoría de las investigaciones se concentraron en dos etapas: la infancia y la vejez. No se encontraron estudios específicos con adolescentes ni con adultos jóvenes.

Las intervenciones utilizaron diferentes tipos de juegos, desde ajedrez, Go y Mahjong hasta juegos modernos, juegos creados específicamente para las investigaciones y puzles. Generalmente se desarrollaron en pequeños grupos, con la participación de facilitadores y durante varias semanas. Los autores analizaron distintas capacidades cognitivas, prestando especial atención a las funciones ejecutivas: procesos que nos permiten regular nuestro comportamiento, controlar impulsos, actualizar información y modificar estrategias para alcanzar objetivos.

Infografía sobre 24 estudios y 1.875 participantes que analiza los beneficios cognitivos de los juegos de mesa.

Figura 1. Principales características y resultados significativos de la revisión sistemática y metaanálisis de Estrada-Plana et al. (2026). Elaboración: Ludus Magnus.

¿Qué beneficios cognitivos encontraron?

Los resultados más consistentes aparecieron en dos momentos de la vida:

En Educación Infantil, las intervenciones con juegos de mesa produjeron una mejora estadísticamente significativa, aunque de pequeña magnitud, en la memoria visuoespacial a corto plazo. Esta capacidad permite recordar temporalmente información visual y espacial, como la posición de determinados objetos o la disposición de elementos en un tablero. Algunos estudios también encontraron mejoras en memoria de trabajo, inhibición y flexibilidad cognitiva. Sin embargo, estos resultados fueron menos consistentes y, en ocasiones, otras actividades lúdicas utilizadas por los grupos de control produjeron beneficios similares.

En niños de Educación Primaria, los resultados más prometedores se observaron en la memoria verbal a corto plazo, relacionada con la capacidad para retener temporalmente palabras o instrucciones. No obstante, los análisis realizados sobre otras capacidades, como la inhibición, la flexibilidad cognitiva o la velocidad de procesamiento, no encontraron mejoras estadísticamente significativas.

En personas adultas, la evidencia fue mucho más limitada. Algunas investigaciones realizadas con poblaciones clínicas encontraron beneficios específicos en memoria de trabajo, planificación o control inhibitorio, pero los resultados fueron variables y no permiten establecer conclusiones generales.

En personas mayores, el metaanálisis identificó una mejora estadísticamente significativa en la velocidad de procesamiento, es decir, la capacidad para procesar información y responder a diferentes estímulos. También se observaron resultados favorables en algunas medidas de memoria y flexibilidad cognitiva, aunque no alcanzaron significación estadística en los análisis conjuntos.

Por tanto, los resultados sugieren que determinadas capacidades cognitivas podrían beneficiarse de las intervenciones con juegos de mesa, pero los efectos no aparecen por igual en todas las edades ni en todas las funciones evaluadas.

¿Mejoran realmente las funciones ejecutivas?

Aquí conviene introducir una distinción importante. Las funciones ejecutivas incluyen procesos como el control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva y la actualización de la memoria de trabajo (Figura 2). Sin embargo, la memoria a corto plazo y la velocidad de procesamiento, aunque están relacionadas con ellas, no constituyen por sí mismas sus componentes centrales. Precisamente, los dos resultados estadísticamente significativos más claros del metaanálisis corresponden a estas últimas capacidades. Por ello, los hallazgos no permiten afirmar que jugar a juegos de mesa mejore globalmente las funciones ejecutivas. Lo que muestran es que determinadas intervenciones pueden producir mejoras en procesos cognitivos específicos. Además, mejorar en una prueba de memoria o atención no garantiza que esa mejora se transfiera a situaciones diferentes. Por ejemplo, una persona podría mejorar su capacidad para recordar posiciones durante una actividad y no experimentar necesariamente un cambio equivalente en su memoria cotidiana. Demostrar esa transferencia constituye uno de los principales retos de la investigación futura.

Ilustración de las tres funciones ejecutivas del modelo de Miyake: inhibición, actualización y flexibilidad cognitiva.

Figura 2. Las tres funciones ejecutivas del modelo de Miyake et al. (2000), ilustradas mediante situaciones de una partida. Elaboración propia: Ludus Magnus.

No todos los juegos de mesa son iguales

Este es uno de los aspectos que consideramos más interesantes desde Ludus Magnus. De los 24 estudios incluidos en la revisión, nueve utilizaron juegos diseñados específicamente para las intervenciones, ocho emplearon juegos tradicionales, seis utilizaron juegos de mesa modernos y uno se centró en puzles. Esto significa que solo una cuarta parte de las investigaciones examinó intervenciones con juegos de mesa modernos.

La distinción es relevante porque los juegos no plantean las mismas exigencias cognitivas. Algunos requieren recordar información, otros planificar acciones a largo plazo, reconocer patrones, adaptar estrategias o gestionar recursos limitados. Incluso dentro de una misma categoría, las mecánicas y las decisiones que deben tomar los jugadores pueden ser muy diferentes. Por tanto, no resulta adecuado generalizar los efectos observados con el ajedrez, el Mahjong o un juego de memoria diseñado experimentalmente a cualquier juego de mesa moderno.

Desde nuestra perspectiva, una de las preguntas más interesantes para futuras investigaciones no es únicamente si jugar mejora la cognición, sino qué características y mecánicas de los juegos pueden favorecer determinadas capacidades cognitivas, en qué personas y bajo qué condiciones.

¿Qué limitaciones tiene la evidencia científica?

Los propios autores reconocen importantes limitaciones metodológicas. Aunque los 24 estudios incluidos utilizaron diseños experimentales, solamente cuatro presentaron un riesgo de sesgo bajo. Además, muchas investigaciones contaban con muestras pequeñas y utilizaban juegos, procedimientos y pruebas de evaluación muy diferentes. Esta heterogeneidad dificulta la comparación de resultados y reduce la confianza que podemos depositar en algunas conclusiones.

También es necesario distinguir entre las mejoras producidas durante una intervención y sus posibles efectos a largo plazo. Todavía faltan investigaciones que permitan determinar si los beneficios se mantienen después de finalizar las sesiones y si se traducen en mejoras significativas en la vida cotidiana. Por ello, los autores concluyen que los resultados son prometedores, pero que la evidencia disponible todavía no permite recomendar de manera firme los juegos de mesa como intervenciones de mejora de las funciones ejecutivas.

Resultados de las intervenciones con juegos de mesa según la edad y principales limitaciones de la evidencia científica.

Figura 3. Síntesis de los principales hallazgos por etapas vitales y limitaciones de la evidencia científica disponible. Elaboración: Ludus Magnus.

La perspectiva de Ludus Magnus: conocer los juegos para aprovechar su potencial

En Ludus Magnus llevamos años trabajando con juegos de mesa modernos en contextos educativos, formativos y de estimulación cognitiva. Nuestra experiencia nos ha llevado a considerar que el potencial de estas herramientas depende en gran medida de cómo se seleccionan y utilizan. Si queremos estimular una capacidad concreta, debemos identificar primero qué procesos intervienen realmente durante la partida. También es importante considerar la edad y las características de los participantes, adaptar la dificultad cuando sea necesario y diseñar intervenciones suficientemente estructuradas. Pero conviene recordar que el hecho de que un juego exija utilizar una determinada capacidad no demuestra automáticamente que jugar mejore esa capacidad fuera de la partida. Para comprobarlo necesitamos investigaciones rigurosas, grupos de control adecuados e instrumentos de evaluación validados. En este sentido, los resultados de la revisión refuerzan la necesidad de investigar las características específicas de los juegos modernos, un ámbito que todavía cuenta con una representación limitada en la literatura científica. Y tampoco debemos olvidar algo fundamental: los juegos de mesa no necesitan demostrar beneficios cognitivos para tener valor. Jugar constituye una forma de ocio, cultura y encuentro social que merece la pena por sí misma.

¿Qué podemos concluir?

La revisión de Estrada-Plana y colaboradores aporta evidencias favorables sobre el potencial de los juegos de mesa para estimular determinadas capacidades cognitivas, especialmente la memoria visuoespacial a corto plazo durante la infancia y la velocidad de procesamiento en personas mayores. Sin embargo, todavía no podemos afirmar que jugar mejore de forma generalizada las funciones ejecutivas, ni que los beneficios observados se transfieran necesariamente a las actividades cotidianas.

La investigación científica deberá seguir avanzando para identificar qué juegos funcionan mejor, qué capacidades pueden estimular, cómo deben organizarse las intervenciones y hasta qué punto sus posibles beneficios perduran en el tiempo. Desde Ludus Magnus seguiremos atentos a estas investigaciones, convencidos de que comprender mejor los juegos y sus características es fundamental para aprovechar responsablemente su potencial educativo, social y cognitivo. Porque jugar puede ser mucho más que entretenimiento, pero demostrar científicamente sus beneficios requiere algo más que una buena partida.

Referencia científica

Estrada-Plana, V., Vita-Barrull, N., March-Llanes, J., Badia Bafalluy, A., Ayesa-Arriola, R., & Moya-Higueras, J. (2026). Can executive functions be improved by playing board games across the lifespan? A systematic review and meta-analysis. Applied Psychology: Health and Well-Being, 18, e70194.

Leer el artículo científico completo (acceso abierto)

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