¿Pueden los juegos de mesa modernos mejorar la cognición y la calidad de vida de las personas mayores?

Lo que la evidencia científica nos está diciendo sobre cognición, bienestar y aprendizaje… alrededor de una mesa.

Azael J. Herrero

Jugar no tiene edad. Además de proporcionar entretenimiento, los juegos de mesa pueden favorecer la conversación, la toma de decisiones, la memoria y la interacción con otras personas.

Pero ¿pueden utilizarse también como una herramienta de estimulación cognitiva y social en personas mayores que viven en residencias?

Esta fue la pregunta que tratamos de responder en una investigación desarrollada por LudIA, grupo de investigación del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. El estudio fue publicado en Games for Health Journal.

¿Cómo se realizó el estudio?

En la investigación participaron inicialmente 30 personas mayores, con una edad media de 83 años, residentes en el Centro Asistencial Doctor Villacián, dependiente de la Diputación de Valladolid.

Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos:

  • Un grupo experimental de 16 personas, que participó en las sesiones de juegos de mesa.
  • Un grupo de control de 14 personas, que continuó realizando las actividades habituales de la residencia.

Dos participantes del grupo experimental no pudieron finalizar el estudio por motivos ajenos a la intervención, por lo que finalmente se analizaron los resultados de 14 personas en cada grupo.

La intervención tuvo una duración de 12 semanas, con dos sesiones semanales de 90 minutos. Las personas participantes jugaban en grupos reducidos de tres o cuatro integrantes, acompañadas por facilitadores con experiencia y formación específica.

No se trataba simplemente de sentarse a jugar

Uno de los aspectos más importantes de la intervención fue la metodología utilizada.

Los juegos habían sido seleccionados previamente por un grupo de expertos y probados con personas mayores para comprobar que fueran comprensibles, manejables y adecuados para sus capacidades.

Se utilizaron 18 juegos de mesa modernos, entre ellos Dobble, Ubongo, Just One, Fauna, Pelusas, Pickomino, Ensalada de puntos, Connecto y Tabú: Niños contra padres.

Cada juego contaba con una ficha pedagógica que incluía posibles adaptaciones de las reglas, orientaciones para los facilitadores y preguntas para reflexionar al terminar la partida. De esta forma, era posible ajustar la dificultad y favorecer capacidades como la memoria, el lenguaje, la atención, el cálculo, la percepción o el pensamiento abstracto.

¿Qué resultados obtuvimos?

Mejoras en determinadas capacidades cognitivas.

Después de las 12 semanas, el grupo que participó en las sesiones mostró mejoras significativas en:

  • Comprensión: 9,9 %.
  • Memoria remota: 22,6 %.
  • Atención y cálculo: 83,3 %.
  • Puntuación cognitiva global del CAMCOG-R: 7,6 %.

El grupo de control no presentó cambios significativos en estas variables.

Sin embargo, no se encontraron mejoras significativas en el test TESEN, una prueba centrada en la planificación visual y motora. Esto sugiere que los efectos de los juegos pueden depender de las capacidades concretas que se trabajan durante las partidas y que no necesariamente se trasladan a todas las formas de funcionamiento ejecutivo.

Una mejor percepción de calidad de vida.

Los resultados más destacados aparecieron en las dimensiones de calidad de vida evaluadas mediante la escala FUMAT.

Las personas del grupo experimental mejoraron en:

  • Bienestar emocional: 5 %.
  • Relaciones interpersonales: 15,4 %.
  • Desarrollo personal: 7,5 %.
  • Inclusión social: 6,3 %.

Estos resultados resultan especialmente interesantes porque muestran que los posibles beneficios de los juegos de mesa no se limitan al entrenamiento cognitivo. Sentarse alrededor de una mesa también implica conversar, compartir decisiones, expresar emociones, afrontar pequeños retos y sentirse parte de un grupo.

Mayor sensación de competencia.

También se evaluaron conductas relacionadas con la motivación, la iniciativa y la persistencia.

Después de la intervención, las personas que habían participado en las sesiones mejoraron un 7,1 % en la dimensión de competencia. En otras palabras, mostraron una mayor disposición para afrontar las actividades y una percepción más positiva de su capacidad para desenvolverse en ellas.

La importancia de elegir, adaptar y facilitar los juegos

Los resultados no significan que cualquier juego, utilizado de cualquier manera, produzca automáticamente estos beneficios.

La intervención se apoyó en varios elementos fundamentales:

  • Una selección de juegos adecuada a las características de los participantes.
  • Adaptaciones para reducir la complejidad cuando era necesario.
  • Grupos pequeños y estables.
  • Facilitadores formados.
  • Espacios de conversación y reflexión después de las partidas.

Por tanto, el valor de los juegos de mesa no reside únicamente en el objeto que se coloca sobre la mesa, sino también en cómo se selecciona, cómo se explica, cómo se adapta y cómo se acompaña la experiencia de juego.

Acceso al artículo completo

Para conocer con más detalle la metodología, las pruebas utilizadas y los resultados estadísticos, el artículo completo puede consultarse en acceso abierto:

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Referencia

Herrero, A. J., Argente, E. C., Lahuerta, A., Jensen-Casado, E., Herrero-Martín, M., Sacristán-Rodríguez, J. M., Bullón-Benito, E., Aldavero, C., & Martínez-Sinovas, R. (2025). Impact of modern board games on executive functions and quality of life in the elderly: A randomized controlled trial. Games for Health Journal, 14(6), 456–464. https://doi.org/10.1089/g4h.2024.0195